Bitácora de fernand0 Cambiando de aires

Las clases y el trabajo asociado

Palacio

En Area Man Who Talks a Lot About Teaching Teaches His First Full Day in >10 Years, Dan Meyer nos contaba su regreso a las aulas a tiempo completo tras más de una década. Selecciono dos o tres comentarios que me han gustado especialmente:

Dar clases cansa. Existe la idea extendida de que impartir una clase es poco más que estar charlando un rato y no exige gran esfuerzo. Meyer nos recuerda que es agotador, que hay que mantener el ritmo constantemente y que las cuerdas vocales sufren los primeros días.

Teaching is tiring. The pace doesn’t quit. I brought a thermos of coffee with me and brought every drop of it home. I also forgot that you absolutely abuse your vocal cords for the first few days of teaching. Then they realize you’re seriously going to talk this much throughout the day. They relent, and you’re set.

La preparación exige tiempo. Hay que diseñar el material, pensar cómo se desarrollará la sesión y prever la dinámica de trabajo.

Prep time. I have taught three courses before and never loved the prep time that schedule required. Up until the day I left the classroom, I spent multiple hours outside of class every day creating materials and planning lessons for the next day.

La energía de un centro educativo en periodo lectivo. Gente creciendo en todos los aspectos. Se trata de una estructura muy plana con personas de orígenes muy diversos que depositan una enorme confianza mutua, manteniendo al mismo tiempo la responsabilidad individual sobre su propio trabajo y sus resultados.

I love the energy of a school. Love it. Where else can you find so many different people all growing so dramatically in every conceivable way? Where else do you get to work with such a huge cross-section of society as your peers in a hierarchy that’s nearly flat, everyone relying on one another in crucial ways, but also accountable and trusted individually with their own pieces of the overall mission.

Esta última parte resume muy bien lo que vengo pensando últimamente: cuando voy a la escuela y no hay estudiantes (en vacaciones, principalmente), se respira tranquilidad pero, a la vez, se echa de menos esa energía propia del periodo lectivo. La confianza, tal y como yo lo veo, es la de un grupo de personas que han coincidido en tu clase y deciden que, siguiendo el camino que les marcas, alcanzarán su objetivo.

Por otro lado, y en gran parte debido a diversos acontecimientos recientes, también me voy sintiendo más como un «trabajador», algo que creo que no es del todo positivo, aunque uno nunca elige por completo hacia dónde evoluciona lo que le toca vivir en cada momento.